¿Seguiremos inmersos en el consumismo?

¿Seguiremos  inmersos en el consumismo?

Esta es una pregunta que me hacía estos días, ahora que se acercan las Navidades, y por desgracia, estamos viviendo épocas de “vacas flacas”, que afectan a muchas familias y hogares.

Me preguntaba yo, si, ahora que vemos que la “alegría” con la que se consumía años atrás se ha ausentado, y no sabemos cuándo volverá, nuestros hábitos de consumo se están viendo afectados y en qué medida.

Sin ánimo de llegar a conclusiones exactas, ni elaborar un estudio, me decidí a realizar una pequeña búsqueda en la red, para ver qué encontraba al respecto.

La primera cuestión era delimitar el concepto de consumo y consumismo. Así que era sencillo, se trataba de buscar en wikipedia. De manera rápida y sencilla me encontré con la siguiente definición: “El consumismo puede referirse tanto a la acumulación, compra o consumo de bienes y servicios considerados no esenciales, como al sistema político y económico que promueve la adquisición competitiva de riqueza como signo de status y prestigio dentro de un grupo social. El consumo a gran escala en la sociedad contemporánea compromete seriamente los recursos naturales y el equilibrio ecológico.

El consumismo, entendido como adquisición o compra desaforada, idealiza sus efectos y consecuencias asociando su práctica con la obtención de la satisfacción personal e incluso de la felicidad personal”

La verdad es que la definición resulta demoledora, pues supone adquisición de bienes y servicios no esenciales, compromete los recursos naturales y el equilibrio económico y crea falsas expectativas sobre la satisfacción personal e incluso la felicidad.
Y pensar que la mayoría de las personas estamos metidos en esta vorágine!!

Una vez visto esto busqué qué datos había en este momento sobre el gasto medio de los españoles y qué apreciación de cambios se observaban en el comportamiento de los consumidores. Encontré un reciente estudio elaborado por Deloitte, y publicado recientemente por El País, dónde indicaba que este año se prevé un descenso del consumo con respecto al año 2007, aproximadamente un 4,3 % menos.

A tener de esto, mi pregunta es: este cambio de comportamiento, ¿supondrá también un cambio en los valores dominantes en la sociedad actual?

Habrá un cambio en los hábitos de consumo en relación al tipo de productos que tendrán prioridad en nuestra cesta de la compra? ¿Habrá una apuesta mayor por los productos duraderos frente a los que supongan una satisfacción más efímera y menos perdurable en el tiempo?

A estas preguntas, que tienen que ver con el futuro próximo no encontré información elaborada, sin embargo, me llamó la atención un estudio sobre los hábitos de consumo de las personas más jóvenes, que en definitiva son los que van a impulsar nuevos formas de comprar, atendiendo a sus motivaciones y fines propios.

El informe establece la franja de la juventud entre los 14 y los 29 años.

En este grupo están actualmente 9.482.000 personas.

En contra de la creencia generalizada, los chicos son más consumistas que las chicas, y se dejan influir más por cuestiones como la moda, las marcas o la publicidad. “El dato rompe clichés, pero es que los hábitos de consumo de los jóvenes españoles han cambiado mucho en los últimos diez o quince años”. Las chicas tienen un abanico de intereses más variado y se inclinan hacia aquellas actividades que además de entretenerlas sean útiles para formarse o conseguir empleo. Leen y se preocupan mucho más por la cultura.

Cómo influirá en estas formas de consumir la coyuntura económica, política y la globalización es algo que no sabemos, pero que sí podemos tratar de imaginar.

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